Apuntes sobre las Pinturas Rupestres del Parque Cultural de Bicorp (Valencia) PDF Imprimir E-mail
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Rafael Martínez. Director del Museo de la Valltorta

El territorio incluido en el futuro Parque Cultural de Bicorp conserva uno de los núcleos de arte rupestre postpaleolíco más importante de la Península Ibérica. Actualmente, conocemos un total de 16 sitios localizados en dos cuencas hidrográficas,  la cuenca del Cazuma y la del Barranco Moreno, ambos afluentes del río Escalona que se integra en la cuenca del Júcar.
En su totalidad son abrigos rocosos de profundidad variable abiertos en las laderas de los barrancos. Las pinturas pertenecen a los estilos Levantino y Esquemático, todas ellas datables en el Neolítico, hace aproximadamente entre 7.000 y 4.000 años.
Esta densidad de conjuntos de arte rupestre está acompañada de un importante número de yacimientos arqueológicos prehistóricos, fundamentales para conocer los modos de vida de los autores de las pinturas rupestres.
Pinturas rupestres y yacimientos arqueológicos se integran en un paisaje de gran belleza, soporte de una variada vegetación y fauna silvestre.
Todos los conjuntos de arte rupestre inventariados en este espacio son Bienes de Interés Cultural y están inscritos en la lista del Patrimonio Mundial de Unesco desde diciembre de 1998.

De los conjuntos conocidos destacan los siguientes:

1. Cuevas de la Araña. Conjunto de tres cavidades localizadas en el barranco de Hongares, afluente del Cazuma. Fueron descubiertas el año 1920 por J. Poch y estudiadas ese mismo año por Eduardo Hernández Pacheco. Su completo estudio fue publicado el año 1924 en las memorias de la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas del Museo de Ciencias Naturales de Madrid.
En este trabajo se hace una completa descripción de los motivos pintados agrupados en dos estilos Arte Esquemático y Arte  Levantino.
En el denominado Arte Esquemático se incluyen motivos en zig-zag y antropomorfos.
En las escenas de Arte Levantino predominan las de caza, entre las que destaca una cacería de cabras monteses  y representaciones de fauna como ciervos, cabras y un gran toro.
Pero sin duda alguna la escena que ha dado mayor relevancia a este conjunto es la escena de recolección de la  miel. En ella una figura humana situada en el extremo de unas cuerdas extrae la miel de un panal situado en un pequeño orificio de la roca. Un enjambre de pequeñas abejas se mueve a su alrededor. Esta escena representa la primera imagen de la recolección de miel. Por su expresividad y belleza es un símbolo universal de la apicultura.